¿Sabes?... ayer me quedé mirándote.
Me quedé mirándote como quien observa el mundo, dado la vuelta, reflejado en el cristal de cualquier escaparate, mientras todos piensan que observas los productos y tú sabes que no es cierto, puesto qe admiras la grandeza de las cosas detrás de ti, las calles, las fachadas y la vida en ellas, como quien mira a través de las cosas para visualizar en su cabeza los reales pensamientos que guían sus pupilas recorriendo formas, colores y texturas que nunca llegan a memorizarse; como quien sustrae todas las semillas de conocimiento alvergadas en las intrincadas cuadrículas de las hojas de un cuaderno en blanco; así me quedé mirándote.
Ayer me quedé absorta en mis pensamientos, escribiendo sin quererlo un diálogo conmigo misma en mi diario interior, en ese al qe te es tan sencillo llegar, leer y volver a cerrar, como si nunca hubiese sido abierto, como si no violaras mi intimidad con tus actos, como si quisiera que lo supieras todo de mi, que me exprimieras como se exprime un limón para conseguir su zumo ácido y a la vez dulce, qe evade totalmente de otros sabores, qe hace la boca agua; y haciendo yo el gran diálogo de mis adentros, tú me descubriste.
Me sentí expulsada de mi misma de repente, sentí cómo una fuerza tiraba de mí hacia afuera de mis propios pensamientos, rompía los hilos tejidos por mi conciencia al encadenar conclusiones y me despojaba de todas esas sensaciones embriagadoras que sólo se sienten en Babilonia...Eras tú, qe con tu mirada acusica me hacías enrojecer de pura vergüenza y que con esa misma mirada destrozabas de un soplido el gran castillo de naipes que, en un momento, me había creado.Eras tú.
Ayer me quedé mirándote, y si: lo sabes.
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